El “Proyecto Kimora” o EPN, en la mira de EU / En opinión de Francisco Gómez Maza

Redacción MXPolítioc.- A cada santo se le llega su día y a cada coyote su garrote, decían los trabajadores de Yomonó, el rancho de mi abuelo. Y a cada capillita su fiestecita, agregaban.

Por fin. Peña está en la antesala del juzgado y de la cárcel, pero no un juzgado de México, sino de un estadounidense, como el que juzgó al narcotraficante Joaquín Archivaldo “El chapo” Guzmán. La justicia y la muerte nos igualan, sobre todo en la actualidad, tiempos de cambios radicales.

Y si el ex presidente más impopular de México ya leyó el reporte del asunto, divulgado por mi colega Noé Cruz Serrano, en El Universal, deberá estar tragando camote y buscando un escondite a imitación de sus cómplices – Emilio Lozoya Austin-, para eludir la acción de la policía internacional que, con toda seguridad, ya debe de andar husmeando por todo el mundo, si no es que ya lo tiene en su poder esperando el momento adecuado para presentarlo, al unísono de la presentación de su socio, el del escándalo de Odebrecht, y por el mismo delito. Ahí se repartían responsabilidades y moches, transas muy del gusto de la derecha.

Noe Cruz Serrano publicó este martes 18 en la primera página de El Universal – cuánto ha crecido como periodista investigador el gran Noé – que el Departamento de Justicia y la Securities and Exchange Commission de la Bolsa de Valores y agencia del gobierno estadounidense, investigan a Peña Nieto, por Soborno, para aprobar la compra de Fertinal, en 2015, operación que aumentó el daño al patrimonio de Petróleos Mexicanos y al Erario Mexicano.

Peña Nieto habría recibido un soborno por “autorizar” la operación con Fertinal, una empresa absolutamente en bancarrota. Mientras tanto un juez levantó la suspensión a favor de Emilio Lozoya Austin, entonces director de Pemex, e involucrado directamente en la compra de la empresa privada con un sobreprecio que dañó el patrimonio de la petrolera y al erario.

Emilio Lozoya Austin, siendo director de Pemex, pagó 635 millones de dólares por Fertinal, “cuando esta empresa era efectivamente insolvente, con cientos de millones de dólares en deuda”. Las consultoras PricewaterhouseCoopers (PwC) y Binder Dijker Otte (BDO), así como la Auditoría Superior de la Federación habían advertido que Fertinal se encontraba en quiebra, pues tenía una deuda bancaria de 264 millones de dólares y que sólo disponía de 12 mil dólares de efectivo en cajas. La situación de la empresa era tan precaria que un año después de ser adquirida por la entonces paraestatal, el director de Pemex Fertilizantes, Juan Alfredo Lozano Tovar, comentó en la sesión 005 Ordinaria de Consejo de Administración con fecha del 21 de septiembre de 2016, que “se consolidó la adquisición de Fertinal, recibiéndose en una situación de crisis de liquidez, con un capital de trabajo negativo y un riesgo inminente de quiebra, lo que generaría que se presentara un EBIT (Earnings Before ) e implementar un plan de choque para abatir costos. Aun así, Lozoya Austin habría recibido autorización del mandatario para adquirirla y entregar a Fertinal 51 millones de dólares para un reparto de dividendos antes de la operación de compraventa.

“El pago excesivo fue posible gracias a la aprobación de la transacción, mediante el soborno —a Peña Nieto— que el accionista mayoritario de Fertinal, el empresario italiano Fabio Massimo Covarrubias Piffer pagó utilizando el fideicomiso 470, creado para formalizar la operación de compraventa.

Ahora, en lo que se configura como un fraude a Pemex con la operación de compraventa de Fertinal en 2015, aparece otro presunto ligado a esa transacción, según el informante: Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas. “Covarrubias tenía a Salinas —en un aprieto— debido a ciertos pagos de soborno a EPN”, se puede leer en la declaración que dio a las autoridades estadounidenses y que figura como apoyo en la investigación.

La información en poder de las autoridades estadounidenses contiene los documentos de la transacción de Fertinal, sellados, incluida la información de cuentas bancarias que se utilizaron para movimientos de sobornos, así como cantidades pagadas. Corrupción en el extranjero.

Tanto el Departamento de Justicia de Estados Unidos como la SEC – refiere Cruz Serrano -sostienen que la operación de compraventa de Fertinal está sujeta al Foreign Corrupt Practices (FCPA), porque Pemex cotiza en el mercado de valores estadounidense y el público inversionista lo centra en su jurisdicción. Es decir, al cotizar en la Bolsa de Valores de ese país, Pemex se sujeta a las leyes de la Unión Americana, pues la SEC es la agencia del gobierno de Estados Unidos encargada de hacerlas cumplir. La FCPA castiga con cárcel a quienes corrompen a un funcionario público en detrimento de la empresa y sus inversionistas. En este caso, el presunto soborno a Peña Nieto es investigado por posible detrimento en el patrimonio de Pemex y tenedores de bonos. Además, según parte de lo declarado por el demandante, el sistema bancario de Estados Unidos fue “utilizado” para facilitar, vía cuentas en ese país, los pagos por soborno. Hasta ahora, la investigación se centra en la participación de los personajes involucrados en la operación que utilizó el mercado de valores y el sistema bancario de este país para obtener beneficios personales, fuera de la ley: Enrique Peña Nieto, entonces presidente de México; Emilio Lozoya Austin, exdirector de Pemex, y Fabio Covarrubias Piffer, principal accionista de Fertinal. Por ello, la SEC prepara un informe detallado con respecto a las irregularidades en esta operación que tanto Pemex como el Grupo Fertinal bautizaron con el nombre clave “Proyecto Kimora” y que harán llegar al gobierno mexicano. 

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